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‘La directora’: Una comedia a medida para Sandra Oh

El personaje de la Dra. Ji-Yoon Kim le viene como anillo al dedo a Sandra Oh en la nueva comedia académica de Netflix.

F.G.

Las series más destacadas de Sandra Oh le han proporcionado papeles que tienen algo en común. Personajes con una carga de melodrama y comedia muy característicos y a los que, gracias a su capacidad gestual, ha conseguido elevar a niveles icónicos. Estamos hablando de su Cristina Yang en Anatomia de Grey o Eve Polastri en Killing Eve. Clava su rictus de what the fuck tronchante en momentos de crisis como pocas actrices. En esta nueva serie de Netflix, ‘La directora’, no va a ser menos.

Sandra Oh interpreta a la directora de la Universidad de Pembroke, con ganas de cambiar las cosas y modernizar a un departamento de Literatura algo oxidado. Además, tendrá que lidiar con los conflictos de su familia monomatriarcal con un padre coreano y una hija mejicana adoptada y poco adaptada (por cierto, divertidísima Everly Carganilla). Mientras tanto, otro profesor y amigo especial, el reputado Bill Dobson ataviesa un duro momento profesional y personal que le llevará por el camino de la amargura. En ese papel, Jay Duplass es de lo mejorcito de la serie también.

La directora’ (‘The chair’ … ¿Por qué estos títulos tan mal traducidos?) es una miniserie de 6 capítulos, de 30′ cada uno, que vas a consumir de dos sentadas. Divertida, dinámica, con diálogos frescos y buenas actuaciones. No va a pasar a la historia como la serie del año en Netflix, pero la disfrutarás.

La comunidad de profesores que rodean a la protagonista es de lo más variopinta e interesante. Están los popes que llevan allí toda una vida enseñando, con métodos que empiezan a quedar anticuados y que ven amenazados. Encabezados por Bob Balaban (Gosford Park 2001), Holland Taylor (El Show de Truman 1998) y David Morse (La Milla Verde 1999), tienen momentos muy divertidos. Y en especial destacaríamos también la sorprendente y jocosa aparición de David Duchovny (Expediente X) como él mismo, en uno de esos papeles cómicos estilo Californication que te dejan alucinando en colores.

Te quedas con ganas de más.

Es un muy buen síntoma que el regusto final sea de coitus interruptus. Te quedas con ganas de saber un poco más y ahondar en las relaciones e historias de los integrantes más veteranos de la Universidad. Todas sus apariciones aportan mucha diversión al conjunto. Además toca temas muy interesantes del mundo universitario, tanto del profesorado como del alumnado o del mundo de las redes sociales y la difusión de los escándalos en ellas.

Son 6 capítulos muy cortos y acaba pareciendo una obra incompleta. Bien por demérito de los creadores o porque igual esperan a ver la recepción del público para afrontar una segunda temporada. Y ahí podría haber debate. Si es por lo segundo, ¿nos merecemos que se creen series con el miedo de las productoras? ¿Se merecen los creadores y actores que no apuesten por ellos? Quizás el boom de las series ha contribuido a ello. Mucha oferta en tanta plataforma que hace que todo lo que se cree sea con cierto recelo. Y hasta que no se ve la recepción de la crítica y las audiencias no se apueste definitivamente.

Pasó con Lupin, que finalmente tuvo segunda temporada. ¿Pasará con ‘La directora’? Sinceramente, no debería. Porque el final queda bastante cerrado. Con lo que si al final la recepción es muy buena, una segunda temporada tendría un inicio forzado. Veremos qué decide Netflix.

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